

Tannat Principessa Maria
Inspirado en aquel barco que unió dos mundos, este vino marca nuestro arribo a puerto, donde la memoria y la tierra se encuentran para dar origen a algo nuevo.
Elaborado con uvas cuidadosamente seleccionadas de la zona de Concordia, Entre Ríos. Los suelos franco-arenosos de la región y la humedad ambiente favorecen la maduración equilibrada de la vid, garantizando acidez natural, buena concentración de color y taninos estructurados.
La variedad Tannat en la zona está sorprendiendo por su elevado contenido de antocianinas y fenoles totales, lo que la convierte en una alternativa de excelencia para vinos con identidad regional.
Refleja la tradición vitivinícola entrerriana con elegancia, firmeza y carácter propio.

NACIDO PARA VOLVER
Dicen los abuelos de nuestros pueblos del litoral que el Tannat llegó antes de hacerse “uruguayo”: lo trajo un vasco, Juan Jáuregui, a Entre Ríos, y su adaptación llamó la atención de Pascual Harriague al otro lado del río. Así empezó a tejerse esta cepa entre colonos europeos, viñas jóvenes y clima húmedo, mucho antes de convertirse en símbolo charrúa.
Elegimos el Tannat para dar inicio a nuestra historia porque creemos en su destino entrerriano. Es una cepa noble y fuerte, profundamente ligada a nuestras raíces y a la tierra que nos rodea. Confiamos en que será el emblema de esta provincia, un vino que poco a poco ganará el corazón argentino, como ya conquistó el nuestro.

EL VIAJE DEL
PRINCIPESSA MARIA
1934
El barco Principessa Maria partió desde Génova. Entre sus pasajeros viajaban nuestros abuelos, dejando atrás los valles italianos para empezar una nueva vida en la tierra entrerriana, en la Casona de Piedra.
2024
Emprendemos este nuevo comienzo con la misma fe y el mismo impulso con el que ellos desembarcaron en Argentina. El vino Principessa Maria es nuestro homenaje a ese viaje: una travesía que une pasado y presente, y que nos recuerda que cada llegada puede ser, también, un punto de partida.